lunes, 6 de julio de 2009

EL POPULISMO

Las débiles democracias latinoamericanas entre las que se cuenta la nuestra, han sido y siguen siendo víctimas de un enemigo letal, engañoso y depredador llamado “POPULISMO”, irresponsable forma de gobernar que con creciente desarrollo se ha insertado en el alma de la mayoría de políticos y gobernantes.
Los seguidores del populismo, han gobernado y gobiernan anteponiendo siempre lo que más conviene electoralmente al caudillo de turno, aunque aquello resulte negativo para los intereses de la mayoría, ofreciendo lo que no se puede cumplir, y recurriendo a discursos superficiales que apelan a la vulnerable sensibilidad de los ciudadanos.
En el populismo la ideología no tiene forma ni horizonte, y por lo tanto es amorfa, pues el único norte que respeta es la posición del líder que usualmente sacrifica la racionalidad para dar paso a la demagogia.
Al líder populista le estorba, le enerva y le causa indignación la existencia de un equilibrio de poderes; así mismo le resulta incómodo la consolidación de un verdadero estado de derecho en el cual el gobierno de la constitución y de las leyes pone límites a sus caprichos y egoístas objetivos.
El populismo propicia el enfrentamiento de ricos y pobres para obtener réditos electorales, pero jamás busca soluciones concretas para disminuir las brechas sociales.
El diario ofrecimiento de redistribuir la riqueza por supuesto sin generarla, con la entrega de limosnas al pueblo desesperado, es otra de sus características.
Generalmente los gobiernos populistas difícilmente aceptan errores y con gran facilidad los atribuyen al sistema jurídico vigente, a políticas de gobiernos extranjeros, a sectores de oposición, a la prensa, o a los ambientalistas, entre otros.En aras de alcanzar el tan anhelado progreso y desarrollo de todos los engañados y golpeados pueblos de la América Latina, esperemos que en un futuro cercano esta peligrosa enfermedad que tanto afecta las democracias sea superada.

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