domingo, 27 de septiembre de 2009

"DE GABO A MARIO"


Es el nombre del libro de Ángel Esteban y Ana Gallego. Su lectura resulta obligatoria para todos quienes hemos sido cautivados por obras como: “Cien Años de Soledad” y “El amor en los tiempos del cólera”, o “La Tía Julia y el escribidor” y “La fiesta del Chivo”; pues en éste, se describe una de las amistades más entrañables de la literatura latinoamericana protagonizada por Gabo “El Poeta” y Mario “El Arquitecto”.

Entre tantas situaciones descritas, hay una que en especial llamó mi atención, se trata de aquella que se refiere al Premio Literario “Rómulo Gallegos” de 1967, en esas fechas el galardón más preciado de América Latina, en el cuál un selecto jurado internacional integrado “por cinco personalidades del mundo de la literatura: Andrés Iduarte (México), Benjamín Carrión (Ecuador), Fermín Estrella Gutiérrez (Argentina), Juan Oropesa (Venezuela) y Arturo Torres Rioseco (Chile)”, de diecisiete novelas participantes entre éstas una de Onetti, declararon como ganadora a “La Casa Verde” de Mario Vargas Llosa.

Digo que este pasaje llamó mi atención, por el inmenso orgullo que sentí al saber que nuestro coterráneo, el lojano Benjamín Carrión Mora fue distinguido de entre tantos intelectuales de nuestra América Latina profunda, para integrar tan importante jurado literario, como justo reconocimiento a su exquisita valía intelectual, la cual sin duda rebasó las fronteras de su tierra más bella de la tierra, Loja.

Acontecimientos como el surgimiento del Boom Literario y las peripecias de sus líderes: Mario, Gabo, Carlos Fuentes, Julio Cortázar y José Donoso; la presencia de Mario en Bogotá y de Gabo en Lima; el sonado caso del poeta cubano Heberto Padilla; y la cita de frases como la de Cicerón “Pedir a los amigos solo lo honesto y solo lo honesto hacer por ellos”, son claros ejemplos del interesante contenido de este libro, que por espacio editorial me limito a comentarlo muy brevemente.

domingo, 13 de septiembre de 2009

IMPORTANCIA DE LA CULTURA GENERAL

Todo profesional, a más de la obvia necesidad de adquirir conocimientos en las distintas disciplinas del saber para las que se preparó durante años, debería contar adicionalmente con la suficiente cultura general que le permita desenvolverse con suficiente solvencia en temas distintos a los de su carrera, lo cual a más de ser necesario para afrontar las exigencias que presenta la vida, constituye una invalorable satisfacción para el espíritu.

Arquitectos, ingenieros, médicos, contadores, economistas, abogados, geólogos, y todo ciudadano en general, deberían tener la obligación natural de adquirir conocimientos relacionados con temas de cultura general como por ejemplo, el Bicentenario de la Independencia del Ecuador, las principales obras literarias de ayer y hoy, la problemática socio política ecuatoriana, americana y mundial, las tendencias tecnológicas del momento; y, en fin todo aquello que resulta necesario saber en un mundo dialéctico, complejo y competitivo en el que nos desenvolvemos.

Algunos países de los llamados desarrollados, están preocupados porque varios de sus profesionales tienen una orientación exclusiva a los conocimientos específicos de sus carreras, descuidando completamente los temas de cultura general, a tal punto que expertos de altos quilates en determinadas materias, sorprendentemente no saben siquiera los nombres de las principales ciudades de su propio país, y, peormente sobre algún tema literario o problema contemporáneo, lo cual sin duda y paradójicamente los conduce a la incultura.

Por ello resulta importante y necesario alimentar constantemente nuestra cultura general, a través de la lectura de obras de distinta índole, del respeto a nuestra historia, de la participación de eventos culturales, de la preocupación constante por la vida de Loja, el Ecuador y el Mundo; caso contrario aunque profesionales estaremos cada día más alejados de la cultura.