viernes, 29 de enero de 2010

HAITÍ


País antillano ubicado en el occidente de la isla La Española, con una superficie de 27.750 Km2 y una población aproximada de más de 9’000.000 de habitantes, de los cuales el 70% vive bajo el umbral de la pobreza y tienen una esperanza de vida de 57 años.

Al proclamar su independencia el 1 de enero de 1804, se convirtió en el primer país independizado de América Latina, y hoy es la Nación más pobre de América. En el 2009 su PIB nominal ascendió apenas a US $ 6.908 millones y su renta per cápita a sólo US $ 772, lo cual contrasta ampliamente con Chile por comparar, que tuvo en ese mismo año un PIB nominal de US $ 135.773 millones y una renta per cápita de US $ 14.461.

Al ser un país afectado por la falta de educación, organización social y por una incontrolable violencia política, ha sido víctima de sangrientos enfrentamientos ciudadanos y golpes militares, que en repetidas ocasiones han destruido sus débiles estructuras democráticas. Ejemplo de ello constituye el derrocamiento en el 2004 del Ex - Presidente Jean-Bertrand Aristide, que forzó la intervención de la denominada “Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití” con el envío de miles de cascos azules. Recién en el 2006, tras un proceso electoral tutelado por la comunidad internacional los haitianos lograron elegir como su Jefe de Estado a René Préval.

Para colmo de males, el 12 de enero de este año, Haití soportó un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Richter con epicentro en su capital Puerto Príncipe, el cual habría dejado cerca de 200.000 muertos, 250.000 heridos y 1 millón de damnificados.

Ante tan desgarradora situación, lo menos que podemos hacer es sumarnos y apoyar la cruzada mundial de ayuda y solidaridad emprendida por muchas naciones, que en tan terribles momentos han dejado a un lado cualquier diferencia política o ideológica para proteger al mayor tesoro del mundo que es el ser humano de la furia de la naturaleza.

jueves, 14 de enero de 2010

EL DIRECTOR DEL INCOP

En representación de la Universidad Nacional de Loja, tuve la oportunidad de participar como expositor en un Simposio sobre la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Contratación Pública, organizado por el Colegio de Ingenieros Civiles de Loja el 17 de diciembre del 2009.

En el indicado evento tuvo participación el Dr. Jorge González Tamayo, Director Ejecutivo del Instituto Nacional de Contratación Pública, quien hizo conocer a la ciudadanía interesantes datos sobre los resultados del trabajo desarrollado por la nueva entidad pública a su cargo, destacando el funcionamiento del portal informático oficial de contrataciones del Estado, la capacitación sobre contratación pública a los servidores públicos, la implementación del mecanismo de control en los procesos de contratación mediante veedurías ciudadanas, el registro de 107.040 proveedores para ofertar bienes, servicios y ejecución de obras, la realización de 99.054 procesos de contratación y, el registro de 5.963 entidades públicas para utilizar el Sistema Nacional de Contratación Pública.

Los datos indicados son importantes y constituyen rayos de esperanza para que el país pueda enfrentar a uno de sus más graves problemas administrativos que es la contratación pública, el cual por muchos años le ha provocado cuantiosos perjuicios económicos, y se ha constituido en uno de los principales focos de corrupción en el Ecuador.

Aunque todavía resta muchísimo por hacer, solucionar y enmendar en materia de contratación pública, es alentador saber que el principal responsable del INCOP es Jorge González Tamayo, de quien por conocerlo desde las aulas de Posgrado de la Universidad Andina Simón Bolívar con sede en Quito, puedo decir que se trata de un profesional honesto y capaz.

Ciudadanos con la preparación, el entusiasmo y la solvencia moral de González Tamayo, deberían ser los llamados a dirigir los destinos de las entidades públicas.

viernes, 1 de enero de 2010

"2010"


Iniciar un nuevo año, siempre será un momento propicio para reflexionar sobre los acontecimiento suscitados en nuestras vidas, planteándonos el porqué de los errores y de los aciertos. El año nuevo constituirá una magnífica oportunidad en la línea del tiempo, para trazarnos metas y objetivos de distinta naturaleza que nos permita que nuestra existencia se enrumbe por el camino del recto vivir, que no es otra cosa que cumplir con responsabilidad y sacrificio con nuestras obligaciones ciudadanas, familiares, cívicas, económicas, laborales, profesionales, morales, solidarias, etc.

Para el pleno cumplimiento de tales propósitos, a más de la actitud y acción que debemos adoptar todas las personas, resulta necesario que quienes ostentan temporalmente el poder gubernamental establezcan un entorno de tranquilidad social, de mayor libertad, de irrestricto respeto por la institucionalidad y por el ordenamiento jurídico, y, sobre todo de búsqueda incansable del bien común.

La confrontación violenta, la descalificación a quienes piensen diferente, la demagogia, y el clientelismo político, tienen que necesariamente desaparecer, y dar paso al cambio que todos anhelamos para poder forjar un Ecuador regido por un Estado de Derecho, que produzca más, que estimule una mayor generación de trabajo para su pueblo, que brinde una mejor seguridad ciudadana e intensifique el combate con la delincuencia en cualquiera de sus manifestaciones, que reconozca que toda posición ideológica es válida y respetable mientras provenga de la buena intención ciudadana; y, que proteja con más decisión a los grupos vulnerables de la sociedad.

Estoy seguro de que algún momento lo vamos a conseguir, pero para ello es necesario asumir el firme compromiso individual de extirpar de nuestra alma la actitud de indolencia que hemos tenido durante mucho tiempo para con los problemas colectivos de la Nación.

Feliz Año para todos.