viernes, 1 de enero de 2010

"2010"


Iniciar un nuevo año, siempre será un momento propicio para reflexionar sobre los acontecimiento suscitados en nuestras vidas, planteándonos el porqué de los errores y de los aciertos. El año nuevo constituirá una magnífica oportunidad en la línea del tiempo, para trazarnos metas y objetivos de distinta naturaleza que nos permita que nuestra existencia se enrumbe por el camino del recto vivir, que no es otra cosa que cumplir con responsabilidad y sacrificio con nuestras obligaciones ciudadanas, familiares, cívicas, económicas, laborales, profesionales, morales, solidarias, etc.

Para el pleno cumplimiento de tales propósitos, a más de la actitud y acción que debemos adoptar todas las personas, resulta necesario que quienes ostentan temporalmente el poder gubernamental establezcan un entorno de tranquilidad social, de mayor libertad, de irrestricto respeto por la institucionalidad y por el ordenamiento jurídico, y, sobre todo de búsqueda incansable del bien común.

La confrontación violenta, la descalificación a quienes piensen diferente, la demagogia, y el clientelismo político, tienen que necesariamente desaparecer, y dar paso al cambio que todos anhelamos para poder forjar un Ecuador regido por un Estado de Derecho, que produzca más, que estimule una mayor generación de trabajo para su pueblo, que brinde una mejor seguridad ciudadana e intensifique el combate con la delincuencia en cualquiera de sus manifestaciones, que reconozca que toda posición ideológica es válida y respetable mientras provenga de la buena intención ciudadana; y, que proteja con más decisión a los grupos vulnerables de la sociedad.

Estoy seguro de que algún momento lo vamos a conseguir, pero para ello es necesario asumir el firme compromiso individual de extirpar de nuestra alma la actitud de indolencia que hemos tenido durante mucho tiempo para con los problemas colectivos de la Nación.

Feliz Año para todos.

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