viernes, 26 de febrero de 2010

CONGESTION VEHICULAR EN LOJA


No es nuevo afirmar que Loja desde hace años dejó de ser la pequeña y tranquila urbe ajena a los problemas de la congestión y contaminación vehicular, tan propias de las grandes ciudades; pero, resulta preocupante constatar que en los actuales momentos estos graves problemas hayan adquirido proporciones alarmantes, al punto que calles como la 18 de Noviembre, Sucre, Bolívar, Bernardo Valdivieso, Olmedo, Imbabura, Colón, J. A. Eguiguren, 10 de Agosto, Rocafuerte, Miguel Riofrío, Azuay, y Mercadillo, se han vuelto por poco intransitables.

Al problema de la congestión vehicular, se suman otros no menos graves como el de la contaminación ambiental por emisión de gases tóxicos que emanan de muchos vehículos grandes y pequeños con motores dañados y ruidosos cuyos dueños de manera indolente no se han preocupado en arreglar.

De ahí que resulta impostergable que las autoridades públicas dentro del ámbito de sus competencias tomen urgentemente medidas técnicas y coordinadas para enfrentar y mitigar las consecuencias de éstos problemas que definitivamente afectan la vida de los lojanos.

Una de las medidas contra la congestión vehicular podría ser una planificada regulación jurídica municipal, que imponga a las entidades públicas y privadas la necesidad de desconcentrar en las distintas zonas de la ciudad, dependencias y puntos de atención de los distintos servicios que brindan, que en Loja lamentablemente se prestan sólo en un área aproximada de seis manzanas. Esto permitirá que el tráfico vehicular fluya a varios sectores de la ciudad y no se congestione únicamente en el pequeño sector céntrico. Adicionalmente, es necesario mejorar el control del tráfico vehicular, con una adecuada asignación de personal policial, una correcta sincronización de semáforos y una estricta prohibición de cierre de vías, salvo casos de extrema necesidad.

La tarea es dura y para cumplirla es indispensable también la colaboración ciudadana.

jueves, 11 de febrero de 2010

CINEMAS


Definitivamente las salas de cine con sus pantallas gigantes siguen siendo la mejor alternativa para disfrutar del séptimo arte, pues ni los televisores más sofisticados, ni los reproductores de video más modernos, pueden igualar la apasionante sensación de disfrutar las escenas de una buena película en ese espacio mágico multicolor en el cual escapamos momentáneamente de la realidad, lleno de gradas, de butacas, de alfombras y de canguil, conocido como el CINE.

En los años setenta y ochenta del final del siglo pasado, los lojanos tuvimos la suerte de contar en nuestra ciudad con algunas salas de cine, a las que acudíamos con regularidad y entusiasmo para emocionarnos con inolvidables películas para todos los gustos y edades. Recuerdo a los Teatros “El Dorado”, “Grand Rex”, “Loja”, y “Universitario”; y, a los Cines “Vélez” y “Popular”.

Con el pasar del tiempo, y con el aparecimiento masivo de películas en VHS, BETA y DVD, el sano entretenimiento de ir al cine en las noches o al matinée del domingo en compañía de la familia o de los amigos, fue sustituido por la proyección en casa de películas alquiladas o compradas, ocasionándose con ello el paulatino cierre forzoso de los cines y teatros lojanos que tanta alegría y distracción nos prodigaron.

Sin embargo, para felicidad de quienes somos amantes de la insustituible pantalla grande, hace aproximadamente cuatro años abrió sus puertas en nuestra ciudad la empresa CINEMAS, con tres modernas y confortables salas de cine que nada tienen que envidiar a las de otras ciudades, en las cuales se proyectan las sorprendentes películas del cine actual, renaciendo con ello el sano entusiasmo por el cine en Loja.

Al felicitar a quienes hacen CINEMAS por tan importante iniciativa que la han mantenido en estos últimos años, hago votos para que en un futuro cercano, puedan ampliar sus servicios y brinden una nueva alegría a los cinéfilos lojanos, mediante la proyección de películas en 3D.