martes, 23 de marzo de 2010

UNA JUSTA ASPIRACIÓN DE LOJA


Desde hace mucho tiempo y hasta la actualidad, Loja ha sido y es una de las provincias más afectadas por el centralismo estatal mezquino y absorbente, lo cual ha constituido un peligroso freno para su desarrollo.

Pese a ello, y gracias al esfuerzo y sacrificio de sus propios hijos, Loja ha salido adelante, proyectándose hacia el Ecuador y al Mundo como una ciudad en franco crecimiento.

Por tal razón, y en respuesta al actual debate nacional abierto en torno a la descentralización y la desconcentración de la administración pública central, es necesario que los lojanos y lojanas estemos sólidamente unidos para alcanzar la justa y añeja aspiración de que en nuestra provincia se puedan resolver los distintos temas públicos y privados, sin tener que depender de la voluntad de los burócratas de otras ciudades.

La creación de la Región Sur del Ecuador, integrada por las provincias sureñas de la Costa, Sierra y Oriente, esto es, El Oro, Loja, y Zamora Chinchipe, puede ser un interesante y conveniente punto de partida para alcanzar dicho objetivo.

Esta Región Sur tendría entre otras características una población aproximada de 1’077.282 habitantes (8.83% de la nacional), una superficie cercana a 40.125 Km2 (14.74% del país), abarcaría tres regiones naturales del Ecuador y su capital sería Loja por su historia y por ser la ciudad más antigua de las tres capitales provinciales. Todo esto permitiría cumplir plenamente con las exigencias determinadas en el Art. 244 de la Carta Magna que dice: “Dos o más provincias con continuidad territorial, superficie regional mayor a veinte mil kilómetros cuadrados y un número de habitantes que en conjunto sea superior al cinco por ciento de la población nacional, formarán regiones autónomas de acuerdo con la ley...”

De ahí que surge la necesidad de que todas nuestras autoridades y especialmente el Gobierno Provincial de Loja, lideren con firmeza y convicción está justa aspiración.

miércoles, 10 de marzo de 2010

LA POESIA DE NERUDA ANTE EL DESASTRE


Pablo Neruda en su libro de memorias “CONFIESO QUE HE VIVIDO”, con su exquisita sensibilidad, al referirse a un terremoto que lo sufrió en Valparaíso junto a su amada Matilde Urrutia, expresó lo siguiente: “…Grandes grietas herían las paredes. Los cristales hechos añicos formaban un doloroso tapiz sobre el piso de las habitaciones. Los relojes, también desde el suelo, marcaban tercamente la hora del terremoto. Cuántas cosas bellas que ahora Matilde barría con una escoba; cuántos objetos raros que la sacudida de la tierra transformó en basura. Debemos limpiar, ordenar y comenzar de nuevo…Vamos, poema de amor, levántate de entre los vidrios rotos, que ha llegado la hora de cantar. Ayúdame, poema de amor, a restablecer la integridad, a cantar sobre el dolor. Es verdad que el mundo no se limpia de guerras, no se lava de sangre, no se corrige del odio. Es verdad. Pero es igualmente verdad que nos acercamos a una evidencia: los violentos se reflejan en el espejo del mundo y su rostro no es hermoso ni para ellos mismos. Y sigo creyendo en la posibilidad del amor. Tengo la certidumbre del entendimiento entre los seres humanos, logrado por los dolores, sobre la sangre y sobre los cristales quebrados…”
Estas hermosas expresiones de tan brillante bardo, pueden ser consideradas un fiel reflejo de lo que es el alma del gran pueblo chileno, que hoy con dolor pero con ganas de salir adelante enfrenta las duras consecuencias del espeluznante terremoto de 8.8 grados que el pasado 27 de febrero afectó a 8 de las 15 regiones que conforman su territorio.
Su ejemplar grado de organización impidió que las secuelas del zarpazo de la naturaleza fueran mayores como sucedió en Haití, lo cual confirma el gran desarrollo alcanzado por la hermana república en todos los ámbitos.
Hago votos para que la sabiduría y pureza de los versos de Neruda, sean el bálsamo que alivie el dolor que embarga al país de la estrella solitaria.