miércoles, 21 de abril de 2010

LA LIGA DE LOJA


Es satisfactorio resaltar el alto grado de unión que actualmente experimentamos los lojanos en torno a la importante actuación que viene cumpliendo la Liga de Loja en el Campeonato Profesional de Fútbol de Primera Categoría Serie “B”.

Asistir al Estadio “Reina del Cisne” para ver jugar de local al equipo de fútbol de Loja, resulta motivador por la contagiante energía que brota del entusiasmo de miles de lojanos que unidos por el fenómeno social del fútbol, sacan a relucir de lo más profundo de sus corazones el inmenso orgullo de ser lojanos y la voluntad inquebrantable de apoyar los objetivos comunes de nuestra tierra, como lo es, el retorno de la Liga de Loja a la Seria “A” del Fútbol Profesional Ecuatoriano.

Cada cita deportiva que normalmente se desarrolla los fines de semana en horas de la noche, se ha constituido en la oportunidad para cordiales reuniones de hijos y padres, de hermanos, de amigos, de vecinos, de compañeros de trabajo, lo cual sin duda, ha permitido estrechar esos sagrados lazos humanos, peligrosamente amenazados por la cotidianidad del acelerado ritmo que impone la vida.

Causa también beneplácito ver colocados alrededor de la cancha de fútbol, letreros con logotipos de diversas empresas lojanas que se han sumado a este trascendental empeño colectivo.

Esta fiesta de fútbol resulta tan generosa, al punto de generar más trabajo en la ciudad y provincia, repartido en distintas actividades tales como transporte, alimentación, hospedaje y comunicación, entre otros, lo cual resulta muy positivo.

Esperemos que los resultados se sigan dando, y pronto veamos a Liga de Loja en el grupo de privilegio del fútbol del Ecuador; para que esto suceda, debemos seguir apoyando a nuestro equipo en el largo trecho que le falta por recorrer con una masiva asistencia al estadio. Loja siempre ha logrado sus objetivos con la férrea unión de sus hijos, esto no puede ser la excepción.

martes, 6 de abril de 2010

EL ACCIONAR HUMANO


El gran filósofo griego Aristóteles, discípulo de Platón y preceptor de Alejandro Magno, afirmó con acierto y sabiduría que: “LA VIRTUD ESTÁ EN EL TÉRMINO MEDIO”.

Salvo contadas excepciones, las posiciones extremas asumidas por los seres humanos frente a los distintos acontecimientos de los ámbitos familiar, político, profesional, espiritual, económico o social, serán casi siempre peligrosas, inconvenientes y perjudiciales.

El accionar humano no puede limitarse, ni debe asumir actitudes extremistas o sectarias, por cuanto lo alejarían del racionalismo, le obstruirían el camino para alcanzar las mejores soluciones a los problemas y le impedirían aceptar la realidad de la dialéctica que en breves términos determina el natural, ineludible y constante cambio de las cosas.

De ahí que es posible afirmar que el mejor rumbo del accionar humano casi siempre brota de las posiciones del centro o del equilibrio, las cuales desafían con frontalidad a los extremos inflexibles y cuadrados, ofreciendo diversas alternativas válidas.

Dignos ejemplos de aquello son muchos, pero se puede citar algunos de los más sencillos y cotidianos. Es mejor un hombre equilibrado y cordial, que uno tirano o pusilánime; para un tacaño o dilapidador, es mejor un organizado; ante un fanático religioso o un incrédulo a ultranza, es preferible un creyente solidario y respetuoso; para un dictador de derecha o de izquierda es mejor un demócrata; ante la impunidad y la pena de muerte es preferible una sanción severa pero que respete la vida; ante las generalizaciones o individualizaciones es mejor las determinaciones objetivas; ante el anarquismo y el absolutismo es mejor un Estado de Derecho.

Ventajosamente el accionar humano no se restringe al blanco y al negro, pues, al contrario, se bifurca en una serie de alternativas medias que permiten encontrar las mejores opciones para enfrentar las dificultades colectivas e individuales que presenta la vida.