jueves, 6 de mayo de 2010

LA MADRE


Es de lo más justo en este segundo domingo de mayo, hacer un paréntesis en nuestro quehacer diario, para reconocer y exaltar a las madres de todo el mundo y de manera muy especial a las madres lojanas, quienes con su desinteresada y tierna tarea de irradiar a diario ternura, forjan los destinos de la humanidad.

La madre ha constituido y será por siempre la esencia pura del amor hecho carne, y el ser irremplazable que con su sencillez y sabiduría, da luz y calor a la vida.

La labor que cumplen las madres se la siente y está presente en todas partes y en todo momento, y aunque silenciosa y humilde, es de tal magnitud, que constituye el factor determinante para que una sociedad cuente o no, con ciudadanos de recta vida y de recto pensamiento.

Se dice con mucha razón que el corazón de toda madre, es un océano lleno de secretos y angustias confiadas por nosotros los hijos que permanentemente acudimos por instinto divino a pedir su ayuda y protección, con la absoluta seguridad de encontrar el bien, gracias a su cariño que no conoce límites ni precio.

Muchos intelectuales han tratado de definir y elogiar a la Madre, quedándose siempre cortos y limitados en tan encomiable pero difícil empeño. Sin embargo, me atrevo a citar lo dicho por Gabriel García Márquez, en su obra autobiográfica titulada “VIVIR PARA CONTARLA”, cuando con verdad, cariño y justicia al referirse a las mujeres y a las madres expresara: “También de allí puede venir mi convicción de que son ellas las que sostienen al mundo, mientras los hombres lo desordenamos con nuestra brutalidad histórica”, a lo cual yo agregaría…para que ellas lo vuelvan nuevamente a ordenar y así darle un correcto sentido a la vida.

Por todo ello, mi homenaje de admiración y respeto sincero a todas y cada una de las madres en su día, en el que todo el mundo se ilumina por el deslumbrante brillo perpetuo que brota de los corazones de los seres más fabulosos de la creación divina….LAS MADRES.

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