miércoles, 22 de septiembre de 2010

BEMOLES DE LA REVOCATORIA DEL MANDATO

En relación a las numerosas solicitudes de revocatoria del mandato presentadas en el Consejo Nacional Electoral en contra de dignatarios de elección popular, convendría al menos en forma básica tratar de entender esta delicada figura constitucional prevista en el Art. 105 de nuestra Carta Magna.

El Dr. Rodrigo Borja, en su “Enciclopedia de la Política”, conceptualiza la revocatoria del mandato así: “…es una institución jurídico-política que consiste en la opción que se da a los electores para que puedan, en nueva votación, revocar el mandato político otorgado electoralmente a un magistrado de naturaleza representativa, antes de que cumpla el período para el que fuera elegido…”.

Por su parte, Rafael Oyarte, en su obra “Curso de Derecho Constitucional”, nos ilustra indicando que: “…La revocatoria del mandato puede ser de dos especies: el recall de origen inglés, a través del cual se retira el poder de modo individual a un determinado funcionario que ostenta una dignidad de elección popular, y el abberufungsrecht (alemán), a través del cual se revoca el mandato de la totalidad de una asamblea elegida por voto popular…”

Reconociendo que la revocatoria es un serio e importante mecanismo constitucional para enfrentar la irresponsabilidad y la demagogia de mandatarios políticos que incumplen con sus promesas electorales y con sus obligaciones para las que fueron electos, es absolutamente necesario entender también que cuando se la mal utiliza, puede convertirse en un perverso mecanismo que de paso a odios y resentimientos políticos que tanto daño han hecho y siguen haciendo a nuestra Patria; más aún, en circunstancias que nuestro país no cuenta al momento con normas jurídicas suficientemente precisas para regular tan difícil tema.

Preocupa entonces, que los procesos revocatorios que actualmente se impulsan, salvo excepciones que si se justifican, puedan degenerar en costosas aventuras políticas generadoras de desorden y desconcierto ciudadano.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

GRAVE ACCIDENTE EN COTOPAXI


El 29 de agosto del 2010 recibimos con dolor la espeluznante noticia del accidente de tránsito terrestre ocurrido a eso de las tres de la madrugada en el sector “Yambo” de la Provincia de Cotopaxi, en el cual 38 compatriotas perdieron la vida en un fatal viaje iniciado en Cuenca con destino a Quito. Los terribles lamentos, la desesperación incontrolable y la impotencia de los familiares de la víctimas nos desgarraron el alma, recordándonos las inmensas falencias que rodean al transporte terrestre en el Ecuador.

Los primeros resultados de las investigaciones realizadas por los expertos, indicaron que la principal causa del accidente sería el cansancio del conductor del automotor quien luego de conducir desde las 20h00 hasta las 03h00 posiblemente se durmió en la delicada tarea de transportar 51 almas a la ciudad de Quito. Los investigadores revelaron adicionalmente que la valla de protección de la carretera ubicada en el sitio del accidente, no soportó el peso del automotor cuyas llantas se encontraban lisas, lo cual sin duda contribuyó a la mortandad producida.

Las interrogantes en relación al caso son muchas: ¿Qué ocurrió con los controles técnicos de la unidad de transporte? ¿Porqué se permitió circular al bus con llantas lisas? ¿Cuánto tiempo laboró ininterrumpidamente en ese día, noche y madrugada el chofer del bus accidentado? ¿Porqué la barrera de protección de la carretera no fue lo suficientemente adecuada para evitar el accidente? ¿Quiénes fueron los responsables directos e indirectos del siniestro?

Ojalá que las respuestas de las autoridades de tránsito sirvan para que se tomen urgentemente las medidas correctivas que correspondan, y así de una vez por todas brindar verdadera seguridad a los cientos de miles de pasajeros que utilizamos el transporte terrestre en el Ecuador. Si esto no sucede, el terror y el dolor humano seguirán reinando las carreteras ecuatorianas.