miércoles, 1 de diciembre de 2010

DELINCUENCIA ALARMANTE



Los escalofriantes delitos cometidos en la mayor parte de ciudades ecuatorianas, han generado varias reacciones en la ciudadanía, que van desde el pánico a la indignación. Un medio de comunicación nacional, en base a fuentes estadísticas confiables, precisó que desde enero a septiembre del 2010, el número de delitos cometidos en el Ecuador fue de aproximadamente 61.560. De éstos, 46.574 fueron delitos contra la propiedad; 11.393 delitos contra las personas; y, 3.593 delitos sexuales.
Al reconocer que las causas son complejas y muchos los responsables, se impone la necesidad de una impostergable y contundente reacción gubernamental, legislativa, judicial y ciudadana frente a tan grave problema.
Gubernamentalmente, es necesario un mayor apoyo político y presupuestario a todos los organismos públicos vinculados con la seguridad de los ciudadanos; así como también, el impulso de verdaderas políticas públicas responsables que permitan incrementar significativamente el número de empleos en la Nación.
Legislativamente, necesitamos una profunda reforma jurídica a la mayoría de las obsoletas leyes penales que rigen en el Ecuador, adaptando y penalizando con la debida técnica jurídica, las nuevas figuras delictivas que tanto daño están haciendo a los ciudadanos.
En lo judicial, se debería realizar una revisión integral de la organización y actuación de todos los operadores de justicia, pasando por analizar si el número de los mismos es suficiente, verificando la calidad y celeridad del trabajo que realizan, el apoyo logístico con que cuentan; y, en fin verificando todos los parámetros necesarios que permitan determinar las falencias que afectan la administración de justicia en el Ecuador.
La ciudadanía por su parte, deberá exigir al Estado con firmeza y amparada en la Constitución de la República, una eficiente protección de ésta incontenible ola delincuencia que ferozmente azota a todo el Ecuador.

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