domingo, 25 de agosto de 2013

Bogotá, agosto del 2013

La impresionante ciudad de Bogotá . Primera Parte. Visitar una ciudad virreinal de las características y el tamaño de Bogotá, resultará para cualquiera emocionante, curioso e impresionante; pero para un habitante de ciudad pequeña como yo, que admira con pasión las obras literarias de autores colombianos como Gabriel García Márquez, Plinio Apuleyo Mendoza, Héctor Abad Faciolince, Jorge Franco, Santiago Gamboa, y, a través de ellos ha tenido el privilegio de conocer referencias históricas, tradiciones, novelas, tragedias y alegrías de esa gran nación hermana llamada Colombia, es algo supremo que constituye un nutritivo alimento cultural y espiritual, y, porque no decirlo, una fabulosa lección para aspirar a ser un ciudadano del mundo. La ciudad fue fundada por Gonzalo Jimenez Quesada el 6 de agosto de 1538, tiene un área de 1.732 de Km2, con una población cercana a los 8 millones de habitantes y esta situada a 2.640 metros sobre el nivel del mar. Mi arribo fue el lunes 19 de agosto del 2013, en horas de la noche, quedando deslumbrado incluso antes del aterrizaje, gracias al hermoso paisaje luminoso que me regaló la ventana del formidable avión Airbus que me trajo desde el cielo ecuatoriano al cielo colombiano. Ya en la terminal aérea "El Dorado", y en el forzoso recorrido para recoger mi maleta de viaje, me pude percatar de que la ciudad era destino turístico de miles de visitantes provenientes de los cinco continentes. El aeropuerto funciona con total orden, lo cual genera una sensación de tranquilidad y seguridad para propios y extraños. No es que haya viajado mucho en mi vida, pero en las contadas ciudades grandes que he conocido, he tenido especial preocupación por el primer taxi que tomo desde el aeropuerto al hotel, más aún cuando se viaja con la familia. Ventajosamente este temor con o sin razón, que no sólo es mío sino de muchos, fue superado en el Aeropuerto El Dorado, dado que existe un sitio específicamente destinado al estricto control de taxis que salen y llegan al aeropuerto. Para el descanso nocturno por primera vez en cielo bogotano, elegí el Hotel "Las Terrazas", ubicado en el Barrio de Chapinero Alto, por recomendación de mi hermano Pedro, quien en años anteriores se me adelantó en conocer la principal ciudad colombiana, agradeciéndole por tan acertada sugerencia. Siempre tuve curiosidad para dar con las razones por las que Colombia es uno de los principales destinos turísticos del mundo, a pesar de los terribles problemas sociales que la azotan, y la respuesta la tuve con solo llegar a la recepción del Hotel y escuchar unas dulces y deliciosas palabras de bienvenida de doña Adela, la administradora del hotel, por quien tengo el grato placer de poder decir, que me sentí como un bogotano más. Si la calidad de los hoteles se mediría por la cordialidad y simpatía de quienes atienden al turista, la maravillosa forma de ser de doña Adela, obligaría a ponerle por lo menos unas 10 estrellas a su Hotel. Es hora de dormir y soñar con las fascinantes sitios que espero conocer en Bogotá, ofreciendo compartirlos a través de este Blog llamado por identificación "Desde la Campiña Lojana"

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