domingo, 3 de noviembre de 2013

EL LCDO. ADRIANO TORRES IÑIGUEZ HA MUERTO

Como muchos amigos de mi generación, tuve la suerte de ser alumno del Lcdo. Adriano Torres Iñiguez, en la querida Escuela "La Salle" regentada por los Hermanos Cristianos. Lo conocí algún día del mes de octubre de 1979, en el aula de 3er Grado "A", cuando se presentó ante inquietos niños, que curiosos escudriñábamos la personalidad de quien sería nuestro líder, ejemplo y héroe durante todo un año escolar. Su voz sonora, llena de sabiduría y experiencia, pronunció la lista de sus alumnos, y ello fue suficiente para darnos cuenta del profesional bondadoso y paciente que era, lleno de virtudes para enfrentar la dura tarea de enseñar a traviesos niños. Dominaba el libro "LNS Don Bosco", texto enciclopédico para la enseñanza de ese entonces y gracias a ello, nos enseño diversos temas del saber, con tanta abnegación, que hasta ahora recuerdo que con su imperturbable vocación de maestro repetía los temas como tantas veces pedían sus estudiantes. Su camioneta ISUZU color azul, fue transporte gratuito desde y hacia la escuela de tantos niños como permitiera el espacio y los amortiguadores. Guardo como especial recuerdo su habilidad para enseñar la Historia Ecuatoriana, al punto que hasta tengo claro el nombre, período y principales virtudes y errores de los Presidentes del Ecuador, sin dejar de mencionar la lectura bien pronunciada, y la ortografía bien respetada. Siendo también mi profesor de 4to Grado y consciente de que difícilmente podría seguir siendo mi maestro en otro grado más, recuerdo el sentimiento de tristeza que me embargó, solo comparable al de extrañar a un pariente cercano. Su partida hacia el reino de la luz y de la paz no impedirán que me siga enseñando, solo que ahora será a través de mis sueños. Descanse en paz querido maestro, se lo merece luego de hacer el bien a tantos niños y jóvenes. Mi solidaridad con todos sus familiares y de manera especial a sus hijas Leyda y Soledad, y, a sus sobrinos Héctor, Marco Boris, Gorky y César, distinguidos y apreciados amigos.

1 comentario:

  1. Gracias, muchas gracias por sus expresiones respecto a mi padre, sin duda alguna usted debe haber sido uno de sus mejores alumnos, pues la descripción del maravilloso ser humano que fue el Lic. Adriano Torres Iñiguez abarca todos los ámbitos de su brillante personalidad. Reconforta sobremanera el generalizado reconocimiento, de familiares y amigos, de que mi padre fue un hombre que desempeñó cada uno de los roles que le tocó desempeñar a cabalidad. Gracias

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