jueves, 17 de abril de 2014

PIURA, ENTRE LA LITERATURA Y EL PROGRESO

Recientemente viajé a Piura, entusiasmado por los sitios y personajes descritos magistralmente por Mario Vargas Llosa, en su última novela, “El héroe discreto”, la cual toma como escenario principal a dicha ciudad. La novela narra las historias paralelas del piurano Felícito Yanaqué y del limeño Ismael Carrera. El primero, un honorable hombre de negocios, dueño de la Empresa de Transportes “Narihualá”, quien es extorsionado por delincuentes que le piden dinero para que sus vehículos transiten por las carreteras piuranas; y, el segundo, un exitoso empresario de seguros, que decide vengarse de sus dos hijos haraganes, quienes ovacionaron por adelantado su muerte, cuando sufrió un infarto. A dichos personajes se suman, Rigoberto, Lucrecia, Fonchito, y el Sargento Lituma, quienes fueron parte de otras novelas del mundo vargasllosiano. Arribé a Piura, en medio de un gran tráfico de personas y vehículos, que reflejaban una enorme pujanza, movimiento y desarrollo. Me hospedé en el Hotel “Los Portales”, situado frente a la sombra de los tamarindos de la Plaza de Armas, en el cual descansaron los personajes más carismáticos de la novela de Vargas Llosa: Rigoberto y Fonchito, de quienes también imité, el buen gusto de ir a saborear una refrescante “cremolada de frutas” en la cafetería “El Chalán” y mordisquear chifles con cecina seca. Visité las direcciones en donde se desarrollan los más importantes acontecimientos de la novela, la Av. Sánchez Cerro, la calle Arequipa, la Av. Grau; y, con ello aproveché la oportunidad para disfrutar de la comida peruana: cabrito deshuesado, arroz con pato y seco de chavelo. Quedando mucho por conocer, me llevo de tan grato viaje, una positiva impresión de San Miguel de Piura, en donde la literatura, el turismo y el progreso, se sienten con fuerza y se proyectan para rato.

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