jueves, 13 de octubre de 2016

Biblioteca de la UTPL

Tuve la suerte de visitarla. No lo había hecho hace tiempo, y al hacerlo tuve la satisfacción de disfrutar de sus acogedoras instalaciones, repletas de estudiantes y profesionales, que a pesar de las facilidades tecnológicas existentes en sus casas, absorbían el conocimiento a través del mágico acto de acariciar y leer las páginas de un libro. Esa satisfacción se hizo más grande, porque para la obtención de los libros que necesitaba, no fue necesaria la intervención del bibliotecario, gracias a que los lectores gozan de una amplia libertad para obtenerlos por sí mismos, tal como sucede en las generosas despensas de nuestras madres o abuelas, a las que los familiares tienen acceso ilimitado. Claro está, que si el lector requiere ayuda especial, los bibliotecarios la brindan amablemente. Al buscar los libros, tuve el beneplácito de encontrarlos y constatar que los mismos reflejaban actualidad y variedad, siendo posible leerlos con claridad en adecuadas y limpias mesas. Se ha dicho que visitar estos sagrados templos del saber –bibliotecas-, constituye una actividad obsoleta, dado el enorme desarrollo alcanzado por los ordenadores y el internet, lo cual es absolutamente erróneo. Primero, porque el solo hecho de estar y respirar en las bibliotecas, nos brindará siempre la oportunidad de contagiarnos de la concentración y el amor al conocimiento de los lectores que ahí habitan; y segundo, porque la paz que de ellas brota, nos aguza la inteligencia y nos estimula, como en ningún otro lado, a empapar nuestras vidas de la luz, del conocimiento y de la sabiduría de los escritores, impregnados en el papel. Enorme acierto de la UTPL, de ofrecer a su comunidad universitaria y a Loja, esta bien dotada y moderna biblioteca que propicia el amor a la cultura, la ciencia y la superación.

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