miércoles, 23 de noviembre de 2016

Primer Festival de Artes Vivas Loja 2016

Se entiende por artes vivas a los espectáculos escénicos en los que los artistas tienen contacto directo con los espectadores y en los cuales la espontaneidad, el talento y la expresividad se pueden apreciar junto a la magia y a la ensoñación. Son artes vivas el teatro, la danza, el mimo, el circo teatral, el clown, entre otras. Todas, clarísimas manifestaciones de la grandeza y la sensibilidad del ser humano. Lamentablemente las artes vivas no han podido alcanzar mayor desarrollo en Ecuador debido al insuficiente apoyo gubernamental y social que merecen, subsistiendo únicamente por la tenacidad, la identificación y el autofinanciamiento de los artistas, que en la mayoría de los casos han mantenido el arte vivo a través de sencillas presentaciones en plazas y calles de la república. Por ventura aquello está empezando a cambiar gracias al Primer Festival Internacional de Artes Vivas que se realizará desde el 17 al 27 de noviembre de 2016 en nuestra ciudad, en el que artistas nacionales y extranjeros podrán reunirse en forma digna para regalarnos belleza a través de esplendorosas formas de arte. Doble acierto constituye la decisión de haberse seleccionado a Loja como sede principal del trascendental suceso, y no a otras ciudades en las que reiteradamente se ha centralizado la realización de eventos de gran escala. La honrosa designación resulta a la vez una enorme responsabilidad para Loja, ya que el éxito de todo acontecimiento de magnitud dependerá siempre del entusiasmo y la alegría de los anfitriones. Estoy seguro que todos los lojanos abrazaremos con apoyo incondicional el evento y recibiremos con enorme júbilo la inauguración del precioso Teatro Nacional Benjamín Carrión, símbolo de la reivindicación nacional con la tierra más bella de la tierra, cantera inagotable de la cultura ecuatoriana.

Candidatos a la Asamblea

Ante la convocatoria para las elecciones del 19 de febrero de 2017, nuevamente suenan nombres de candidatos a asambleístas por Loja, muchos de ellos con pocos méritos y escasa formación para cumplir adecuadamente con la enorme y difícil tarea de legislar y fiscalizar. Lamentablemente esto no es nuevo en Loja, porque desde hace algunos años nuestra representación legislativa, salvo contadas excepciones, ha sido intrascendente, sumisa al poder, y caracterizada por la audacia y la improvisación de los representantes, cuyos simples objetivos no han sido otros que figurar, ganar un buen sueldo y tener alguna influencia política en la burocracia. Un legislador o legisladora que aspire cumplir con honor su misión debe ser una persona que conozca y entienda con claridad la problemática social, política y económica de la región y del país; debería ser alguien que posea suficiente nivel cultural e intelectual que le permita pronunciarse con argumentos, luminosidad, decencia y dignidad, en los distintos escenarios que impone la función pública; y por supuesto, debe ser un ciudadano o ciudadana, que con suficiente personalidad, valentía y libertad, defienda sus tesis y posiciones para encontrar soluciones a las sagradas aspiraciones del pueblo. Todo aquello constituiría una garantía mínima para cumplir correctamente con al menos tres, de los trece deberes impuestos a los asambleístas por el Art. 120 de la Carta Magna: participar en el proceso de reforma constitucional; expedir, codificar, reformar y derogar leyes; y, fiscalizar los actos de las funciones del Estado y los otros órganos del poder público. Aunque resulta difícil, siempre será un anhelo social que los partidos y movimientos políticos, como muestra de respeto a Loja, propongan con civismo candidaturas serias a la Asamblea Nacional. Ojalá lo hagan.