jueves, 27 de diciembre de 2018

Un fin de año en Loja



Aprovechando el cómodo feriado de cuatro días dispuesto por el Gobierno Nacional, despertarás a las ocho de la mañana del día lunes 31 de diciembre de 2018. Si estás casado lo harás despacio y con precaución para no molestar a tu pareja. 

Vestirás alguna prenda cómoda y llamarás por teléfono a los amigos más cercanos para saborear algún apetitoso plato en la Pescadería Piscis, en la Picantería 10 de Agosto, en la Marisquería 200 Millas o en el Salón de Fritadas Don Pepe. 

Empujarás el alimento metido entre pecho y espalda con una o varias  cervezas heladas (si estás con gripe beberás horchata tibia) y junto a los confidentes harás el inventario del año que se va, procurando lamer y curar tus heridas de vida con algarabía, bromas chispeantes  y anécdotas punzantes. 

A las doce del día no podrás escapar fácilmente de la jocosa reunión con tus compinches, pero ante las llamadas intensas e insistentes de tu esposa y de tus hijos saldrás disparado a invitarlos al almuerzo de un pollo asado con consomé y papas fritas.

En la tarde visitarás junto a los más pequeños de la casa, la feria de pirotecnia del Parque Infantil y comprarás un poco de candela estruendosa, diablillos y torpedos que, los embutirás  en el muñeco de aserrín que por pereza o inutilidad no lo hiciste, pero lo compraste hecho para despedir al viejo.

A las cuatro de la tarde, junto a los tuyos, con algo de resaca y con llenura hasta el cogote por los dos almuerzos que te zampaste,  saldrás a pasear en tu vehículo junto a la familia en un tráfico endemoniado y tratarás de disfrutar de los ingeniosos monigotes que se exhiben en los diferentes barrios de la ciudad, aprovisionándote previamente de una libra de monedas para entregárselas de limosna a las viudas pedigüeñas y así evitar que te atoren con sus coloridos besos y sus hirsutos bigotes.

Darán las ocho de la noche y te vestirás con tus mejores trapos para salir a la fiesta de fin de año en la casa de habitación de algún pariente y amigo que te invitó previo pago de una justa cuota. Encendida la fiesta estarás feliz, te olvidarás de la exigente realidad que marca la cotidianidad de tu vida,  bailarás como puedas la insustituible cumbia “yo no olvido al año viejo” y brindarás alguna bebida espirituosa con los invitados, invocando mejores días.

A las doce de la noche quemarás el año viejo, lo saltarás tres veces, agradecerás al cielo por todo lo recibido  y pedirás al todopoderoso que te conceda más vida y salud para estar junto a los que más quieres.

Y así terminarás un año más, entre la sencillez, la espontaneidad y el positivismo que caracteriza a los lojanos, quienes desde hace tiempo decidieron no ser, ni más ni menos que nadie; eso sí, siempre querendones y orgullosos de la hermosa Loja. 

Un venturoso año nuevo.